¿Cómo es posible que un país tan pequeño conserve playas aún intactas? La distancia y la dificultad para su acceso público es la posible respuesta a esta pregunta. Para el turismo en masas será un punto en contra; para los aventureros, un punto a favor.

Y esto es lo que convierte a la Reserva Galera – San Francisco en un destino idóneo para aquellos aventureros, personas con el espíritu y las ansias de adentrarse a nuevos mundos vírgenes de palmeras, agua cristalina y abundante fauna costera, a cambio de una experiencia única sin ir más allá de nuestras fronteras.

Galera, Estero del Plátano, Quingüe, Tongorachi, Caimito y Cabo San Francisco (en ese orden de norte a sur), son parte de la Reserva Galera-San Francisco creada en el 2008, como medida de protección a la riqueza biológica -comparable con las Islas Galápagos- de la provincia, a la anidación de las tortugas marinas y a los depósitos de gas natural que se encuentran al sur  de Esmeraldas. Es la primera reserva marina ubicada en el Ecuador continental

Hablamos que, si nos adentramos en el bosque de la reserva, con un simple fósforo y un hueco en el suelo, podemos prender fuego a la tierra como fogata, sin causar un desastroso incendio.

Sin distraernos con el tema gaseoso, quiero darle el protagonismo que se merece, a dos de las playas de esta reserva, en un conjunto de alagos, indicaciones y fotos: Estero del Plátano y Tongorachi.

Incursionando dentro de la Reserva Galera-San Francisco

Estero del Plátano

Estero del Plátano

La ruta oficialmente a la reserva empieza desde un desvío ubicado en Tonchigüe. Si vas en el bus que recorre la vía principal de la Provincia de Esmeraldas, puedes solicitar al chofer que te deje en la entrada de este desvío -o carretero- aún sin asfaltar.

Llegar a Estero de Plátano es cuestión de paciencia y algo de aventura, pues los buses intercantonales que salen desde la ciudad de Esmeraldas, sólo avanzan hasta Playa Galera, para luego dejar paso a las camionetas continuar con el servicio de transporte. Estas camionetas pasan cada hora y cobran el valor de $1 dólar. En todo caso y mientras tanto, puedes darle un buen uso a tu pulgar.

Con sólo observar desde el mirador improvisado al entrar por la carretera, uno es capaz de darse cuenta la cuantiosa fauna y belleza que puede brindar este balneario. A primera impresión, un mar completamente azul. De ese azul tan intenso como transparente, como fabuloso; como capaz de vislumbrar a los pulpos nadar en la orilla, a los erizos del mar descansando en las rocas, y a los cangrejos ermitaños verlos emigrar no tan lejos.

A segunda impresión, un pueblo humilde y pequeño, capaz de sacar una sonrisa a pesar del olvido de las autoridades y el constante temor a los aguajes. Por este último motivo, no es aconsejable acampar en esta playa; lo mejor esta en pasear por toda la extensa orilla de arena y rocas buscando vida silvestre, o perderse caminando a lo largo del estero. Si llevas el suficiente efectivo como para darte placeres y lujos más allá de latas de atún, te recomiendo probar la exquisita gastronomía de mariscos que hay en el pueblo: no encontrarás pescados y moluscos más frescos que en Estero del Plátano.

Tongorachi

Playa de Tongorachi

¿Piensas perderte del mundo? Tongorachi es lo que buscas. Una playa virgen, casi desolada, llena de piscinas naturales donde con astucia puedes bañarte desnudo, acampar con total tranquilidad y sin señal del celular. Mas claro imposible.

Junto a Playa Caimito, Tongorachi es uno de los dos balnearios sin casi población. Las casas se las puede contar con los dedos de la mano y la playa queda a 15 minutos de caminata por una selva espesa desde el diminuto poblado. Si deseas usar tu Whatsapp o realizar alguna llamada, la única alternativa es subir por una pequeña colina al pie el mar, ya que por toda la zona no existe señal alguna.

Siguiendo el mismo proceso para llegar a Estero del Plátano, visitar Tongorachi es adentrarse más aún a la reserva, a unos 18 kilómetros aproximadamente desde Galera, con una muy escasa circulación de autos: sólo las camionetas comentadas anteriormente pueden dejarte al pie de este balneario por el valor de 1$ dólar (la verdad que conocí el lugar de pura suerte, es algo difícil de ubicarlo pues no hay letreros ni señaléticas). Así que ten listo una botella de agua, algo de comida, unos buenos audífonos, y si andas en modo aventura, también tu pulgar muy atento; porque es una considerable espera hasta el siguiente poblado, pero es una espera que definitivamente valdrá mucho la pena.

 

 

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Guía para conocer Estero del Plátano y Tongorachi, Esmeraldas, Ecuador